Dices: Iré a otra tierra, a otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado, y muere mi corazón, lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez. Donde vuelvo mis ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí.
No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás a las mismas calles,
Y en los mismos suburbios llegará tu vejez; en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay- ni caminos ni barcos para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruído en toda la tierra.
Constantino Cavafis