Alexander Pushkin
A K…
Recuerdo aquel mágico instante:
Apareciste frente a mí
Como visión fugaz
Cual genio de la belleza pura.
En la angustia opresora de la desesperanza
En la zozobra del trajín escandaloso
Largo tiempo resonó tu dulce voz
Y soñé tus líneas armoniosas.
Pasaban los años. Tormenta de rebeldes
Temporales los sueños ahuyentó
Y olvidé tu cariñosa voz
Tus líneas celestiales.
En la espesura lóbrega de la prisión
Mis días silenciosos se estiraban
Sin la divinidad o inspiración
Sin lágrimas, sin vida, sin amor.
El alma un día se despertó:
Y otra vez apareciste tú
Como visión fugaz
Cual genio más puro de belleza.
Pulsa encantado el corazón
Para él nacieron otra vez
Divinidad e inspiración
Y vida y lágrimas y amor.
FONTE:Círculo de Poesía –
Revista electrónica de literatura