“¿Qué cuántos años tengo?
¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos”.
José Saramago