MIGUEL ÁNGEL HERNÁNDEZ NAVARRO

di | 2 de Dicembre de 2011

Ella. Todas las noches
Todas las noches. Mientras dormía. Una lágrima. De cada ojo.
Una lágrima de cada ojo. Dos lágrimas. Por sus mejillas.
Lentamente, muy lentamente. Heridas que vuelven a herir.
Un río, un lago, un mar. Horadando su piel. Como un reloj
de arena. Un reloj de lágrimas, marcando el paso de las
sombras.
Todas las noches, ella. Y junto a su llanto, siempre, él.
Perenne, inmóvil, silente. Con un cuaderno y una historia.
«Historia de una lágrima: lo que tarda en caer al suelo y
descomponerse, en integrarse en los poros de la piel, en ser,
de nuevo, una lágrima.»

Como un beso
Una noche dejó el cuaderno y subió a su cuerpo. Llegó a sus
párpados y tragó su lágrimas.
Sorbió hasta que pudo encontrar un indicio, hasta que pudo
advertir un sabor, hasta que pudo atisbar un saber.
No eran dulces, ni saladas. Ni de ningún sabor conocido.
Sin embargo, sabían a ella. A su piel, su pelo y sus labios.
Como un beso, pensó.
Sí, como un beso.
Como un beso intenso.
Tanto, que no pudo recordar ninguno así.

Satis
Pasaron los años. Y todas las noches, ella lloraba. Y todas las
noches, él bebía de sus lágrimas.
Pero una noche bebió demasiado. Y el exceso de su néctar le
hizo perder el sentido. Quiso intentarlo de nuevo, pero ya no
pudo soportarlo.
Inútil seguir bebiendo.
Su sed había sido saciada.

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Estas son una serie de poemas cortos me han encantado,
fragmentos del libro de Miguel Ángel Hernández Navarro
El prólogo para el libro es de Mieke Bal.
Las serigrafías del libro , 20 serigrafias originales
son de Javier Pérez