Y volví el rostro y vi todas las injusticias que hay bajo la capa del cielo,
y he aquí que había lágrimas en los que padecían injusticia sin que nadie los consolara,
y los que cometían la injusticia eran demasiado poderosos.
Y alabé a los muertos, porque habían muerto ya.
Alfred Döblin:
“Berlin Alexanderplatz” (1929)