“¡Qué importa que mi cuerpo se marchite, si conoció el amor! Y que importa que los años pasen todos iguales. Yo tuve una hermosa aventura, una vez… Tan sólo con un recuerdo se puede soportar una larga vida de tedio. Y hasta repetir, día a día, sin cansancio, los mezquinos gestos solitarios”.
“La última niebla”, María Luisa Bombal