SANGRE DE DRAGO
… El ejemplar de drago canario más famoso es el llamado drago milenario de Icod de los Vinos, en Tenerife, aunque actualmente se estima que su edad real oscila entre los 500 y los 600 años. ….
Un Elisir di giovinezza ,secondo i i ricercatori Laboratorios Pejoseca
“come se avessero scoperto l’acqua calda”dico io!!!
Visto che questo potente antiossidante é conosciuto in Canarie da antiche tradizioni
attraverso gli antichi insegnamenti dei Guanci, le popolazioni indigene di Tenerife.
Questo albero dalle proprietà magiche,é conosciuta come sangue di drago.
il nome deriva al fatto che quando la corteccia o le foglie vengono recise,
secernono una resina che ossidandosi assume una colorazione rossastra.
Il sangue di drago era già noto agli antichi romani, che lo utilizzavano come colorante,
e nel medioevo era molto ricercato da maghi ed alchimisti che gli attribuivano virtù terapeutiche.
Nel XVIII secolo era utilizzato come mordente per il mogano.
Su nombre científico es Dracaena draco L: y pertenece a la familia de las Agaváceas. Se trata de un árbol de tronco gris plateado ramificado, caracterizado por presentar en el ápice de dichos troncos hojas agrupadas en forma de roseta, enteras, ensiformes, glaucas y verdosas con tonalidades rojizas por la base. Las flores, pequeñas, presentan seis sépalos blanco-verdosos y 6 estambres, reuniéndose en una inflorescencia colgante; en tanto los frutos se presentan en forma de bayas globosas de hasta 1,5 cm de diámetro, color rojo-anaranjado y de consistencia carnosa.
Su hábitat lo conforman las zonas de barrancos en la isla de Tenerife (los ejemplares silvestres escasean), cultivándose como ornamental en numerosos parques y jardines. Antiguamente se creía que su savia, emanada a partir de incisiones en su tronco, remedaba la sangre de los dragones (en realidad la savia es incolora y al contacto con el aire y la luz se enrojece), conformándose con ella numerosas recetas y pociones curativas, en especial para curar la lepra.
Este curioso árbol fue trasladado a Europa después de la conquista de las Canarias, siendo su comercialización tan importante que llegó a pagar diezmos. Algunos navegantes catalanes y portugueses solían inscribir sus nombres en los dragos (también lo hacían en los baobabs africanos) como señal de posesión y ocupación de las islas que descubrían. El historiador canario José de Viera y Clavijo hace referencia en su Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias, que la sangre de drago no sólo era empleada medicinalmente sino también era muy solicitada para la elaboración de tintes, barnices o como forraje (usos que aún hoy mantienen vigencia).
Se han hecho muchas especulaciones acerca de la edad que estos árboles pueden alcanzar. Por ejemplo Alexander Humboldt, uno de los primeros exploradores de las Islas Canarias, narra que el ejemplar tenrifeño del valle de la Orotava en Icod de los Vinos (destruído por un huracán en 1867) tenía 15 metros de circunferencia y más de 6.000 años de existencia, lo cual lo ubicaría como un verdadero fósil viviente. Dicho ejemplar fue objeto de veneración por los primitivos guanches de la región, quienes a su pié administraban justicia no sin antes invocar el consejo del dios Acorán. Hoy en día se encuentra en esta misma región otro ejemplar milenario que es resguardado de los temporales habiéndose cementado su base, constituyendo una verdadera atracción turística en esta famosa región vitivinícola.
Desde épocas lejanas el drago se empleó popularmente para curar heridas y llagas en la piel y la boca (en especial en la isla Gran Canaria). Otros aplicaban sal a los frutos para curar llagas y úlceras en la lengua. Si bien la savia fue la parte más empleada de este drago, también las hojas y extractos de su corteza eran utilizados para tratar disenterías y hemorragias (en uso interno), o para tratar úlceras y fortalecer las encías en uso externo.
Realizado el estudio fit