BUKOWSKI – 132 – L´isola

di | 5 de Settembre de 2013

Si queremos que el mundo vaya mejor, la eliminación del dolor innecesario es una buena manera de empezar. ¿Quieres echarte unas risas? ¿Sabes lo que creo que deberían hacer los policías con los borrachos? Deberían llevarlos a su casa en vez de a la cárcel. Arropar a los jodidos borrachos en su cama, darles una copa si fuera necesario y decirles que se queden allí el resto de la noche. ¿Ridículo? ¿Por qué? Yo pago los impuestos para que me sirvan, no para que me acosen.

-Charles Bukowski
obra de Bukowski Publicado en 1967
Titulo “Escritos de un viejo indecente”

“El autor urde desde la primera página un procedimiento mediante el cual contactar con el lector, a quien no le resulta difícil sentir compasión y ternura por los personajes que se presentan: se trata de seres marginales, borrachos, fracasados; es decir, gente que ni sabe a dónde va, ni sabe de dónde viene. “¿Quién eres?, preguntó. Y yo le respondí: Querida señora Crosby: no sé quién soy. Sinceramente suyo, Charles Bukowski”

El mismo Bukowski es en muchas ocasiones protagonista de sus propias historias, encuadrándose de este modo en ese mismo mundo de caos, tabaco y alcohol.

“Escritos de un viejo indecente” atrapa desde un primer momento a quien lo lee, especialmente por su salvaje sinceridad y el uso que hace del contexto: para Bukowski prima, muy por encima de todo, la ambientación, la nebulosa de desorden y vulgaridad que rodea a sus personajes, por lo que rechaza el manejo excesivo de palabras. Busca lo directo, la conexión rápida y certera con el receptor de su obra.

Charles Bukoski, en definitiva, no vacila a la hora de hablar de aquellos temas que no suelen resultarle gratos a la sociedad, tal vez porque, en cierta medida, todos vivimos a veces en ese mundo de desorden y caos, de laberintos sin luz.”

Beatriz Pérez Rodríguez