¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño de espadas que los tártaros soñaron, dónde los fuertes muros que allanaron, dónde el árbol de Adán y el otro leño?
El presente está solo. La memoria erige el tiempo. Sucesión y engaño en la rutina del reloj. El año no es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo de agonías, de luces, de cuidados; el rostro que se mira en los gastados espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno; otro cielo no esperes, ni otro infierno.
– Borges-El instante-