OMAR JOSE ABATEDAGA

di | 19 de Marzo de 2015

ESPEJOS

La noche se rompió en aquel instante
del último fulgor del viejo día
y de musas de eternas utopías
que ambulaban etéreas e insinuantes.

En penumbra, con manto de diamantes,
un destello fulgente aparecía,
era luz de radiante alegoría
iluminando un mundo delirante.

Realidad emblemática y constante
en su calma, tranquila, se mecía…

Entre grises vapores intrigantes
se asoma la certeza y desafía:
no hay mentiras, traiciones ni mutantes
¡Tan sólo la verdad…es Poesía