Libro del desasosiego
(en portugués, Livro do Desassossego),
escrito por Fernando Pessoa
bajo el heterónimo de Bernardo Soares,
es la obra en prosa más importante del poeta portugués.
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“Llueve, llueve, llueve…Llueve constantemente, gemidoramente, (…) Mi cuerpo me tiembla el alma de frío…No un frío que hay en el espacio, sino un frío que hay en que yo soy el espacio.”
Bernardo Soares-Libro del desasosiego
“Algunos críticos se preguntan si Pessoa realmente habría revelado su verdadero yo, o si en realidad no será todo un producto de su vasta creación.
Al tratar temas subjetivos y usar la heteronimia, Pessoa se convierte en extremadamente enigmático.
Ese enigma es el que motiva buena parte de las investigaciones sobre su obra.
El poeta y crítico brasileño Frederico Barbosa declara que Fernando Pessoa fue o enigma em pessoa (con el doble significado de el enigma en Pessoa y el enigma en persona).”
Escribió hasta su mismo lecho de muerte. Tenía un interés esencialmente intelectual, pudiéndose decir que su vida fue una constante divulgación de la lengua portuguesa, y en palabras de su heterónimo Bernardo Soares: Minha pátria é a língua portuguesa («mi patria es la lengua portuguesa»).
O también a través de un poema:
Tenho o dever de me fechar em casa no meu espírito e trabalhar quanto possa e em tudo quanto possa, para o progresso da civilização e o alargamento da consciência da humanidade.
Tengo el deber de encerrarme en la casa de mi espíritu y trabajar cuanto pueda y en todo cuanto pueda para el progreso de la civilización y el ensanchamiento de la conciencia de la humanidad.
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El escritor español Andrés Trapiello describe la obra como «extraordinaria, compleja y bellísima», añadiendo: «Para muchos no hay ninguna duda de que se trata de un diario íntimo, como íntimos son el de Juan de Mairena o los Pasajes de Walter Benjamin, que en tantos aspectos se le parecen.
Pero también podemos considerarlo una novela. No se trata, claro, de una atribución interesada. Lo dice él mismo: “Mi ideal sería vivir todo en forma de novela”.
El argumento es sencillo: un hombre oscuro que trabaja en una sombría oficina de la Rúa dos Douradores a las órdenes de un patrón idiota mira el mundo desde su insignificancia social y personal, pero también desde su extrema lucidez y agudeza. “Toda la literatura consiste en un esfuerzo para hacer real la vida”, dirá como una criatura cervantina.
Y a partir de ese punto, ese hombre busca la manera de estar en un mundo que no es el suyo, sabiendo que no tiene otro. Se llama a sí mismo “sagrado transeúnte” y no se cansa de repetir, como nuestro Segismundo, que “toda la vida es un sueño”. Podríamos pensar que hablamos de metafísica, pero si alguien detesta la metafísica es Soares: “Siempre me pareció”, dice, “una forma prolongada de locura latente”. Y por esa razón, para no parecerse a ninguno de quienes tanto daño le hacen sin saberlo, adopta el que podría ser su lema: “Vivir es ser otro”».
FUENTE:INTERNET