J’ACCUSE -ÉMILE ZOLA – L´isola

di | 14 de Maggio de 2013

Yo acuso (en francés J’Accuse) de Émile Zola
es un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus,
en forma de carta abierta al presidente de Francia M. Félix Faure y publicado por el diario L’Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana. Ese mismo título fue usado en un discurso de Pablo Neruda, cuando era senador del Congreso Nacional de Chile, tras la aprobación de la «Ley maldita».

Zola y el caso Dreyfus

El artículo en L’AuroreEn 1894, el caso Dreyfus sale a la luz, y se acusa al capitán Alfred Dreyfus, de treinta y cinco años, judío y alsaciano, de alta traición. Pese a las declaraciones de inocencia del acusado, declaraciones que no se hacen públicas, se lo condena a cumplir cadena perpetua en la isla del Diablo, en la Guayana francesa.

En marzo de 1896, el nuevo responsable del Servicio de Información (Service de Renseignements), el coronel Picquart, descubre un telegrama que no deja dudas de que Dreyfus no es el informador de los alemanes en el Estado Mayor francés, sino que el verdadero traidor había sido el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy. Picquart informa a sus superiores y expresa su convicción de que fue un error atribuir el escrito a Dreyfus. No obstante, el Estado Mayor destina a Picquart a la frontera del este y, posteriormente, a Túnez. Los tribunales militares se niegan a revisar el caso Dreyfus y tratan de sofocar el escándalo, pero no logran evitar que algunos rumores alerten a personalidades de la izquierda.

En 1897, con la ayuda del periodista Bernard Lazare, del senador Scheurer-Kestner y del diputado Joseph Reinach, Mathieu Dreyfus, hermano de Alfred, promueve una campaña en Le Figaro para exigir que se investigue a Esterhazy y se revise el juicio de 1894. Los conservadores reaccionan de inmediato. Indignado, Émile Zola, próximo a la izquierda radical y a grupos socialistas, entra en liza. La campaña de Le Figaro rompe la conspiración de silencio.

En diciembre de 1897, Esterhazy, cuya letra es idéntica a la de los facsimiles del escrito que la prensa ha reproducido, es inculpado y comparece ante un tribunal militar; los jueces lo absuelven en enero de 1898.

Zola, consciente de los riesgos que corre, plantea la cuestión ante la opinión pública en su célebre carta al presidente de la República, titulada Yo acuso (J’accuse) publicada el 13 de enero en L’Aurore. Ese mismo día, la policía detiene al teniente coronel Picquart. La polémica enardece al país y se desencadenan las hostilidades entre la derecha militarista y la izquierda socialista o radical.

Émile Zola en 1898

Émile Zola en el mejor momento de su carrera, se involucra en el caso Dreyfus.En 1898, Émile Zola es un célebre escritor en el punto más alto de su carrera. Si bien es cierto que nunca pudo presentar su candidatura a la Academia Francesa, fue condecorado con el premio de la Legion d’Honneur y presidió la Societé des Gens de Lettres. Habiendo terminado su ciclo como novelista, concluyendo con éxito su obra de veinte volúmenes llamada Rougon-Macquart, publicó un tríptico, Las tres ciudades (Les Trois villes) y se aprestaba a comenzar otro, Los cuatro Evangelios (Les Quatre Évangiles). Ante todo reconocido como novelista, Zola sorprendió al comenzar su carrera en la prensa, pero fue ahí donde comprendió y conoció de cerca el poder. Pronto se convirtió en un columnista que pasó por las oficinas de publicación de numerosos diarios, donde ganó una experiencia vital que encaminó su manera de escribir en lo eficaz. Su elocuencia lo convirtió en uno de los editorialistas más respetados y fidedignos de la prensa parisina.

Antes de sus primeros contactos con el caso Dreyfus, Zola nunca tuvo relación alguna con la política, a excepción de una breve intervención casi al final del Segundo Imperio, con la intención de conseguir una curul como viceprefecto, sin éxito. Observador atento del ocaso de este régimen y del nacimiento de la Tercera República, se quedó al margen de todo compromiso, manteniendo una pos