” LAZOS DE AMOR” BRIAN WEISS

di | 2 de Ottobre de 2010

” LAZOS DE AMOR” de BRIAN WEISS

PRÓLOGO

El alma del hombre es como el agua. Viene del cielo, se eleva hacia el cieloy vuelve

después a la tierra, en un eterno ciclo.

GOETHE

*Fragmento

Sabed, por tanto, que del silencio más inmenso regresaré. […] No olvidéis que volveré junto a vosotros. […] Unos momentos más, un instante de reposo en el viento, y otra mujer me concebirá KAHLIL GIBRAN

“… Hay alguien especial para cada uno de nosotros. A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres. Pertenecen a distintas generaciones y viajan a travès e los mares, del tiempo y de las inmensidades celestiales para encontrarse de nuevo con nosotros. Proceden del otro lado, del cielo. Su aspecto es diferente, pero nuestro corazón los reconoce, por que los ha amado en los desiertos de Egipto iluminados por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia. Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerreros y convivido en las cuervas cubiertas de arena de la Antigüedad. Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y nunca nos abandonaràn.
Es posible que nuestra mente diga: “Yo no te conozco”, pero el corazón sí le conoce.
Él o ella nos cogen de la mano por primera vez y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo y sacude cada uno de los àtomos de nuestro ser. Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela a travès de los siglos. El corazón nos dá un vuelco. Se nos pone la piel de gallina. En ese momento todo lo demàs pierde importancia.
Puede que no nos reconozcan a pesar de que finalmente nos hayamos encontrado otra vez, aunque nosotros sì sepamos quiénes son. Sentimos el vìnculo que nos une. Tambièn intuimos las posibilidades, el futuro. En cambio, él o ella no lo ve. Sus temores, su intelecto y sus problemas forman un velo que cubre los ojos de su corazón, y no nos permite que se lo retiremos. Sufrimos y nos lamentamos mientras el individuo en cuestión sigue su camino. Tal es la fragilidad del destino.

La pasión que surge del mutuo reconocimiento supera la intensidad de cualquier erupción volcánica, y se libera una tremenda energía.

Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato. Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad, sentimos que ya conocemos profundamente a esta persona, a un nivel que rebasa los lìmites de la conciencia, con una profundidad que normalmente està reservada para los miembros màs íntimos de la familia. O incluso, más profundamente. De una forma intuitiva, sabemos què decir y cúal serà su reacción. Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no se adquieren en dìas, semanas o meses.
Pero el reconocimiento se da casi siempre de un modo lento y sutil. La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo. No todo el mundo està preparado para percatarse al instante. Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta primero tiene que ser paciente.

Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o un sentimiento podemos llegar a reconocer a un alma gemela. Sus manos nos rozan o sus labios nos besan, y nuestra alma recobra vida súbitamente.
El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo, hermano, pariente o amigo ìntimo.

O puede tratarse de nuestro ser amado que, a travès de los siglos, llega a nosotros y nos besa de nuevo para recordarnos que permaneceremos siempre juntos hasta la eternidad. …”

FONTE INTERNET