Lied Marino
Vine a llamarte
a los acantilados.
Lancé tu nombre
y sólo el mar me respondió
desde la leche instantánea
y voraz de sus espumas.
Por el desorden recurrente
de las aguas cruza tu nombre
como un pez que se debate y huye
hacia la vasta lejanía.
Hacia un horizonte
de menta y sombra,
viaja tu nombre
rodando por el mar del vernao.
Con la noche que llega
regresan la soledad y su cortejo
de sueños funerales.
de Álvaro Mutis
El escritor colombiano Álvaro Mutis Jaramillo (Bogotá, 1923), premio Cervantes en 2001
En este poema, el yo poético recuerda a la amada a la vista del mar, desde el acantilado, por este paisaje, probablemente él la ha conocido en un verano. Ella es joven y fresca pues el horizonte tiene menta y sombra, sustantivos que cargan el sema o significado de la frescura.
Cuando llega la noche, la sensación de soledad se agudiza en él, pues le parece tener cerca a un cortejo fúnebre. La descripción del mar se hace mediante sinestesias, que acercan los atributos del océano a los de la amada en tanto olor y frescura. El canto es hecho desde un presente de soledad, es un llamado que espera respuesta, pero ella no se da, porque estos poemas actualizan el deseo infinito.
El viaje marino del nombre de la amada
El nombre de la amada comienza pronunciado por el amante, de allí cae a la espuma del mar, pero luego huye como un pez mar adentro, mientras el yo poético lo siente alejarse y su ánimo languidece hasta sentir la presencia de la muerte por la ausencia del Eros.
El nombre de la amada se actualiza como una vida que se independiza del yo poético, lo deja solo, se le hace ajena. En el mar encuentra una vitalidad que la hace lejana, indiferente al desasosiego de su amante.
El poema mezcla elementos de oda y elegía, pues comienza enalteciendo la lozanía de la mujer para lamentar su huida.
El gozo se hace esquivo, pues depende de otra voluntad, de una fuerza ajena al dominio del yo, la cual solo puede inferir por su conciencia.
FONTE: Foto e articolo da Internet