El coronel Terol hizo un emotivo reconocimiento a los cabos Aníbal Ramos y Cristo Ancor, muertos en la misión de Afganistán
El Regimiento de Infantería Soria 9, con guarnición en Puerto del Rosario, celebró ayer la festividad de su patrona: la Inmaculada Concepción.
El encuentro estuvo presidido por el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Fulgencio Coll, y del teniente general jefe del Mando de Canarias, José Luis Vega.
El Regimiento de Infantería Soria 9, con guarnición en Puerto del Rosario, celebró ayer la festividad de su patrona: la Inmaculada Concepción. El encuentro estuvo presidido por el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Fulgencio Coll, y del teniente general jefe del Mando de Canarias, José Luis Vega.
Los citados mandos militares pasaron revista a las tropas, entre ellos los efectivos que estuvieron de misión en Afganistán, que se encontraban formadas en el patio del acuartelamiento. Posteriormente se tributó un homenaje a la bandera nacional, así como un reconocimiento a los caídos con la colocación de una corona de laurel en un monolito que preside la zona de armas con la correspondiente salva de disparos.
También fueron condecorados varios miembros del Regimiento por su dedicación y entrega a su profesión militar.
Sin embargo, uno de los momentos más emotivos surgió durante la intervención del coronel del Regimiento, Carlos Antonio Terol,
quien destacó el papel desempeñado por sus soldados durante su reciente misión en Afganistán “en defensa de los acuerdos internacionales de España”.
“También el alto precio que hemos pagado con las muertes del cabo Aníbal Ramos, durante los ejercicios preparatorios, y del cabo Cristo Ancor, en el transcurso de una misión de reconocimiento en el país asiático”, señaló.
Terol será reemplazado la próxima semana por el coronel Gerardo Labrado.
os militares pasaron revista a las tropas, entre ellos los efectivos que estuvieron de misión en Afganistán, que se encontraban formadas en el patio del acuartelamiento.
Posteriormente se tributó un homenaje a la bandera nacional, así como un reconocimiento a los caídos con la colocación de una corona de laurel en un monolito que preside la zona de armas con la correspondiente salva de disparos.